La Muertera: hoy pena y rabia en esta cacería
Herradura I
En afanes la gente juega
a inventarse el día.
Vuelan palomas en techos no bendecidos.
Mientras las campanas llaman a misa
alguien ofrece escobillones.
Diario vivir asciende desciende barriendo gastadas escalas.
Desde arriba: la herradura.
Un bosque salvaje juega a disolverse
en calor de mediodía.
Sólo la forma se despide:
Aquí adentro yace el verdor
todavía cabalgando